En Sant Cugat transformamos un salón comedor de 20 m2 con cinco accesos y dos balconeras en un espacio práctico, acogedor y lleno de personalidad.
El mobiliario a medida fue la clave: una librería que integra televisión, almacenaje y recuerdos de viajes, además de dar privacidad al recibidor creando un armario, y un banco en la zona de comedor que suma funcionalidad y calidez.
La paleta en azul empolvado, roble natural, textiles verdes y acentos terracota aporta serenidad y armonía, convirtiendo este salón en un hogar sofisticado y con carácter.