Les Forques es uno de esos proyectos donde el entorno marca el camino. Situado en Sant Feliu de Guíxols, este apartamento de 76 m2 debía transformarse en un refugio sereno y funcional, con tres habitaciones dobles y tres baños, priorizando la vida exterior gracias a su amplia terraza.
Replanteamos la distribución interior para integrar la cocina en la zona de día, creando un espacio abierto que conecta directamente con el exterior. La cocina se resolvió en blanco con detalles en negro y una encimera efecto madera, permitiendo que el protagonismo recayera en el salón comedor, vestido con piezas de texturas naturales como yute, lino y madera de roble.
La inspiración mediterránea se reflejó en una paleta neutra con toques de azul en textiles, papeles pintados y carpintería, reforzando la conexión con el mar.
Detalles como los cuadros de Marta Tardà, una cortina que recuerda a una red de pescar o el jarrón artesanal del comedor aportan carácter y personalidad.
Cada habitación fue tratada como un pequeño refugio. Papeles pintados en tonos azules, mobiliario en madera y ratán, y baños con pavimentos en tonos tierra y azules mantienen la coherencia estética del conjunto. El arte también tuvo un papel clave, incluso en los espacios más íntimos.
Las zonas comunes se unificaron con un arrimadero blanco y un papel tipo textil en beige, iluminadas con apliques de luz indirecta que refuerzan la calidez. Un gran espejo de troncos naturales se convirtió en una de las piezas estrella del pasillo.
Les Forques se ha convertido en un hogar mediterráneo pensado para disfrutarse todo el año, donde cada detalle transmite calma, personalidad y una conexión profunda con el entorno.